Los alimentos congelados permiten reducir el desperdicio de alimentos, pero solo si contamos con el envase adecuado

Pareja joven disfruta cocinando

Los envases de los alimentos congelados están sujetos a muchos requisitos. Sin embargo, el esfuerzo merece la pena: los alimentos congelados nos ayudan a reducir el desperdicio de alimentos y las emisiones globales de CO2.

El mundo está engullendo alimentos congelados como nunca hasta ahora. En 2020, el mercado mundial de los alimentos congelados tenía un valor de 147.000 millones de euros, y se prevé que esa cifra aumente a 322.000 millones de euros en 2026, según la empresa de estudios de mercado Statista.

La pandemia alimentó el frenesí, ya que los consumidores tuvieron que abastecerse de alimentos para no tener que ir a comprar a menudo. No obstante, el aumento del consumo de alimentos congelados es ya una gran tendencia y no una moda pasajera. Los consumidores empezaron a inclinarse por los alimentos congelados mucho antes de la pandemia, y la tendencia parece haber llegado para quedarse. Aunque la preferencia por los alimentos congelados está creciendo en todos los rangos de edad, es especialmente fuerte entre las generaciones más jóvenes. Los millennials de más edad, nacidos a finales de los 80 y principios de los 90, representan el 48% del consumo mundial de alimentos congelados, aunque los más jóvenes les pisan los talones. Los estilos de vida más activos dejan poco tiempo que poder invertir en la búsqueda y preparación de alimentos, y son la razón principal de esta evolución. La sostenibilidad es otra razón importante, tanto cuando se trata de limitar el desperdicio de alimentos como de utilizar envases reciclables, hechos con materiales reciclados o con recursos renovables.

Los millennials de más edad, nacidos a finales de los 80 y principios de los 90, representan el 48% del consumo mundial de alimentos congelados, aunque los más jóvenes les pisan los talones.

Las marcas de alimentos han seguido el ejemplo y han adaptado su oferta al gusto de los millennials. Actualmente, se puede comprar casi todo congelado: desde verduras en bolsas reutilizables hasta sushi y platos veganos.

De hecho, los alimentos congelados son una forma ideal de prolongar su vida útil sin perder las vitaminas. Los estudios demuestran que la congelación de las verduras poco después de su cosecha mantiene las vitaminas intactas. Por ejemplo, los guisantes o las espinacas congeladas tienen más vitamina C que los productos “frescos” que han estado almacenados en las estanterías del supermercado durante varios días o incluso semanas.

millennials comiendo sushi junto

Los requisitos de los envases son altos

Desde el punto de vista de la sostenibilidad, los alimentos congelados parecen conducir a un menor desperdicio de alimentos. Dado que hasta el 9 % de las emisiones mundiales de carbono pueden atribuirse al desperdicio de alimentos, mantenerlo bajo control debería ser una gran prioridad. Congelar los alimentos es una buena opción, pero no es suficiente, también es necesario contar con el tipo de envase adecuado.

El envase debe cumplir varios requisitos. En primer lugar, este debe ser lo suficientemente robusto y resistente a la perforación como para soportar cualquier daño físico, como la perforación de un borde afilado.

MONO

El envase debe ser capaz de soportar diversas situaciones, como la presión del sellado, la congelación y el transporte, además de ser flexible, ya que los alimentos congelados pueden expandirse durante la congelación. También es necesario que soporte la variación de temperaturas, ya que algunos alimentos congelados se descongelan en su envase.

Las propiedades barrera son fundamentales

walki paper-based frozen food packaging

Los requisitos que debe cumplir un envase son elevados, ya que es difícil mantener la calidad de los alimentos sin las barreras adecuadas. Los envases a base de fibra reciclable son una excelente opción sostenible para los alimentos congelados, ya que el envase es reciclable y está hecho de un recurso renovable. Los nuevos envases a base de fibra pueden dotarse de las propiedades barrera y de sellado necesarias para que el envase cumpla su función tanto en las líneas de envasado como en las estanterías y en los congeladores, sin dejar de estar clasificados como reciclables. Es más, los envases de fibra pueden reciclarse hasta 15 veces, y las investigaciones demuestran que los consumidores los prefieren antes que otros.

Algunos alimentos congelados vienen con bordes afilados y requieren dar una atención especial a la resistencia a la perforación del envase. Para ello se utilizan mono-materiales como el Lamibel®MDO-PE, cuya alta durabilidad prolonga la vida útil. Además de proporcionar excelentes propiedades barrera y de sellado, el MDO-PE también mantiene las propiedades funcionales del envase incluso cuando está congelado. La resistencia general del material es elevada y presenta una excelente resistencia a la perforación, incluso a temperaturas muy bajas. El MDO-PE también es un material reciclable.

A medida que el mundo se encamina hacia la sostenibilidad, la reducción de las emisiones de CO2 debe ser la máxima prioridad. Producir alimentos que no se consumen es insostenible y poco ético. Los alimentos congelados, con su larga vida útil, nos permiten descongelar sólo lo que comemos y han demostrado ser una excelente manera de minimizar el desperdicio de alimentos. Cuando uno es consciente de los materiales que se utilizan para preservar los alimentos, debería evitar que se generen residuos. Es más, si se hace bien, un envase puede ser 100% reciclable.

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